Contra el cierre de e-valencia.org

La página web e-valencia.org es un proyecto artístico de Daniel G. Andújar presentado el 30 de Noviembre de 2001 dentro de su exposición individual The Power of Security concebida como una revista de prensa y un archivo de noticias culturales de ámbito valenciano y alojada en el servidor del Museo de la Universidad de Alicante-MUA. Esta obra se caracterizaba por su facilidad para el libre acceso de cualquiera a comunicar sus opiniones públicamente y sin mediaciones, creándose así un espacio de razonamiento y de crítica que daba voz a la opinión pública.

Como propuesta de libertad se constituyó progresivamente en un ejercicio de contestación ante la actuación de determinadas instituciones públicas y contra la creciente instrumentalización política de la cultura. Se suscitaron polémicas sobre la arbitrariedad de ciertas intervenciones en el patrimonio cultural, las carencias en la educación pública, la denuncia de los conflictos urbanísticos y la incoherencia de una política cultural volcada en la creación de infraestructuras sin contenido. Así pues, se denunciaron las paradojas del Encuentro Mundial de las Artes y la Bienal de , y se organizó la oposición al cierre del Centre del Carme mientras se denunciaba el deterioro de la programación del IVAM.

Tras la celebración de las jornadas de debate , organizadas por PER UNA CULTURA DEMOCRÀTICA I PARTICIPATIVA, con el objetivo de plantear una crítica razonada hacia las políticas culturales de nuestra Comunidad, se inicia una campaña de presiones y de descalificaciones hacia quienes habían apoyado esta iniciativa. Los intentos de coacción llegan a afectar a diferentes instituciones artísticas y educativas de Valencia, Barcelona y Alicante, las cuales son interpeladas directamente desde altas instancias institucionales, entre ellas la dirección del IVAM. Unos meses después, coincidiendo con la clausura de la II Bienal de Valencia, las presiones se focalizan en el proyecto y éstas se intensifican hasta conseguir la interrupción del servicio por parte de la Universidad de Alicante, decisión que pone en tela de juicio la autonomía de la institución universitaria y establece un grave precedente.

El cierre de e-valencia es la consecuencia de una acción imperativa ejecutada desde el más absoluto oscurantismo institucional, en una la línea de opacidad política convertida en norma de actuación por parte de las instituciones culturales valencianas. Esta forma de actuar evidencia un doble discurso del poder, aquél que habla públicamente de tolerancia, democracia y diálogo y el discurso oculto, coercitivo y que ejerce presiones para acallar cualquier discrepancia. Una actitud política que es necesario cambiar.

Como ciudadanos comprometidos con la cultura y la participación democrática en los asuntos públicos, consideramos que este cierre es una acción de gravísima responsabilidad social carente de cualquier legitimidad ética y que atenta a los derechos sobre la autoría artística, a la vez que trata de limitar el ejercicio libre del pensamiento que no puede existir de una manera real si la sociedad no facilita los canales para su comunicación.

Resulta absolutamente prioritario que la ciudadanía en general y la comunidad artística en particular nos movilicemos al unísono para conseguir preservar los pequeños espacios de libertad que garanticen la incipiente participación ciudadana en los asuntos públicos. La desaparición del proyecto artístico de Daniel G. Andújar no es sólo comparable a la destrucción de cualquier otra obra de arte en formato más convencional, sino que también supone una pérdida irreparable de carácter social al condenar al silencio a los más de 750.000 usuarios que han utilizado sus páginas para hacer oír su voz.

El desarrollo de la sociedad civil y la democracia exigen una libertad social que fomente la convivencia de racionalidades de signo contrario, la discrepancia, y el conflicto teórico, pues el progreso no es posible sin la mirada crítica sobre el presente.
Por todo ello, reclamamos al Sr. González Pons, Conseller de cultura de la CV, que cumpla sus promesas de promover la implantación y el desarrollo de las nuevas tecnologías, el cese inmediato de cualquier actividad coercitiva, el respeto a la autoría y al libre ejercicio de la creación y difusión del pensamiento y, en definitiva, le exigimos una transparencia sin sospecha en la política cultural que ejerza de aquí en adelante.

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