e-valencia y el contexto sociopolítico

Desacuerdos. Caso de estudio: E-valencia y Tecnologías para la gente, caso de estudio realizado por Esther Regueira.

En palabras de Daniel García Andújar, nace de un deseo de “trasladar las discusiones que teníamos sobre nuestro profundo desacuerdo en relación a la política cultural institucional valenciana, de los bares a otro espacio, para darle –a esas discusiones- un soporte más permanente que permitiera ampliar el foro” . Cuando García Andújar crea sabe que Valencia vive un momento propicio -de enorme “efervescencia o visibilidad cultural”- para crear una plataforma crítica de opinión ciudadana. nace pues, de un descontento con la política cultural institucional desarrollada en la Comunidad Valenciana especialmente desde que en 1996 el Partido Popular ganara las elecciones. La critica se origina, entre otras cuestiones pero principalmente, por la excesiva instrumentalización del arte al servicio del poder político dominante y la utilización de la cultura al margen de las necesidades de la ciudad.
En 1980 nace en Valencia la Sala Parpalló, digamos que la primera sala de arte contemporáneo que pudiera denominarse como tal. Una sala dependiente de la Diputación de Valencia dirigida por Artur Heras que ocupaba un espacio anexo al Teatro Escalante. La Sala Parpalló realizó una programación internacional preocupada por los “nuevos comportamientos artísticos” (Muntadas, A. Rainer, W. Wostell…) y concediendo importancia a la fotografía (A. Sander, W. Evans, R. Frank…), en general, una programación coherente y de gran interés, tanto, que, por las conversaciones mantenidas con diversas personas, se convirtió en un importante referente en la ciudad, especialmente para las personas que se movían dentro del mundo de la “cultura”. A mitad de los 90 la sala se traslada al Centro de la Beneficiencia, bajo la dirección de Manuel Muñoz.
En 1982 el gobierno socialista ganó las elecciones generales con mayoría absoluta, siguiéndole a ello grandes gestos de prepotencia y situaciones demagógicas. En palabras de Alberto López Cuenca “el ascenso del PSOE al poder y al “cambio cultural” que se impulsó (y capitalizó) desde las instituciones públicas se dio en un caldo de cultivo social (el de la transición), político (el del afianzamiento de la democracia), y, sobre todo, económico (el de la reconversión industrial) que hizo posible que arraigara y fructificara. Fue la suma de estos factores la que en última instancia permitió el afianzamiento de una nueva concepción de las artes plásticas: un arte que se presentaba como nuevo, democrático y, especialmente, como un bien de consumo en el marco de una nueva economía, la más volátil y especuladora que se hubiera conocido hasta entonces.
El IVAM nace como museo dedicado al periodo que comprende “a partir de la crisis que las vanguardias clásicas de este siglo sufren a comienzos de los años treinta, hasta los años setenta”, tendrá una colección permanente y exposiciones temporales. Además de un edificio de nueva construcción, contaba con las salas del Centre del Carme, donde se han exhibido muestras y proyectos temporales de artistas contemporáneos nacionales e internacionales, sin el propósito de formar colección permanente como Juan Downey. Cildo Meireles, Gary Hill, Juan Muñoz, Barceló, Muntadas, Richard Prince, James Lee Byars, etc… –la mayoría hombres, por cierto-.
Con el tiempo, una buena gestión (hemos de destacar que es uno de los pocos centros en España con autonomía y con dirección bicéfala, gestión –Carmen Alborch– y artística –Vicente Todolí-), una coherente programación y también un generoso presupuesto, el IVAM se convirtió en un centro de referencia, quizás más que para la ciudad de Valencia para el mundo del arte de todo el Estado español, y en un espacio de prestigio internacional.
Un aspecto a destacar sería la preocupación desde el IVAM por participar en la formación en arte contemporáneo de los ciudadanos –que se consiguiera o no es otro cantar-. De ahí surge un acuerdo con la facultad de Historia del Arte para que sus alumnos pudiese hacer prácticas en este centro. En conversaciones con personas que en esos años eran estudiantes, como Álvaro de los Ángeles, han destacado la importancia a nivel formativo que para ellos tuvo el trabajar en montajes en el Centre del Carmen y tener relación con los artistas que allí trabajaron, como Cildo Meireles, Matt Mullican, etc.
El IVAM también cumplió claramente su objetivo de ubicar a Valencia en el panorama internacional, es decir, comenzó a crear, con éxito por cierto, la marca “Valencia”. Se convirtió en un buen standarte de propaganda de “la nueva cultura socialista” a nivel internacional, síntoma de la apertura y “actualización” cultural de España y también del monopolitismo propagandístico y dirigismo oficial.
El reconocimiento institucional se produce con el nombramiento de la directora, Carmen Alborch como Ministra de Cultura.
En 1996 el Partido Popular llega al poder. Consciente de la importancia de las políticas culturales y de la eficiencia de las practicas artísticas como herramienta de propaganda, toma, en este sentido, las riendas de la etapa anterior. En este nuevo periodo, por tanto, la política cultural continuará teniendo el papel hegemónico que le había sido otorgado en la etapa precedente.
En cierto sentido, el PP se apropia de las estrategias de la etapa socialista, imprimiéndoles, eso sí, cierto sello “fallero”. Si bien, se practican autoritarios gestos simbólicos que marquen una clara ruptura con la etapa administrativa precedente –como por ejemplo el Cierre del Centre del Carme-.


Acción de los ex-amics del IVAM en protesta por el cierre del centre del Carme.

Al hablar de la política cultural de esta etapa hay que mencionar a Consuelo Ciscar, quien pasará de ser Jefa de Relaciones Públicas del Museo de San Pio V a ser nombrada Secretaria Autonómica de la Cultura y ejercer un papel protagonista indiscutible en el desarrollo de la política cultural de la Comunidad Valenciana. Como dice Vidal Beneyto en la introducción a una muy interesante entrevista que le hace, Consuelo Ciscar ha logrado que el festín artístico sea continuo en la Comunidad Valenciana.
Ciscar ha sido como decimos Secretaria Autonómica de la Cultura, ha creado el Consorcio de Museo de la Generalitat Valenciana, ha puesto en marcha la Bienal de Valencia (que se dirige a su tercera edición), ha sido galardona con el Lazo Isabel la Católica por su promoción en el extranjero del arte español, y recientemente (mayo 2004) ha sido nombrada directora del IVAM.
En 1996 se crea el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, un organismo dirigido por Consuelo Ciscar bajo cuyo techo se agruparán los museos y salas de arte de la Comunidad Valenciana. Una institución que nace para promocionar la cultura, si bien de manera tremendamente paternalista, es decir, sin conceder la independencia necesaria a los espacios o a los técnicos que los dirijan (algo que también pasaba en otras comunidades del Estado Español).
El Consorci de Museus está formado por la Generalitat, que aporta el grueso de su presupuesto, los ayuntamientos de la tres capitales y las tres diputaciones. Su principal objetivo es la organización de exposiciones itinerantes de carácter autonómico, nacional e internacional (también, entre otras actividades, financia parte del coste de algunas exposiciones de la Bienal de Valencia). Al tratarse de una organismo mixto en el que participa la administración local, no está sometido a la auditoría de la Sindicadura de Comptes, sino que cuenta con un auditor interno. (Actualmente, el Consorci de Museus se encuentra en una situación económica delicada que está siendo discutida en los debates políticos del Parlamento. Entre otras cifras gastó 13 millones de euros sólo en conceptos de Montajes de exposiciones, (4 millones)transporte de obras de arte (7,7), y viajes (1,3) durante el periodo 2000-2003. (El País, 6-3-04)
En esos primeros años de gobierno del PP, años de escepticismo de unos y de euforia de otros, sobre todo en relación a la inversión económica realizada en cultura, se dio una lógica aunque curiosa situación de seducción por parte de “técnicos” de tendencia izquierdista que comenzaron a trabajar con Consuelo Ciscar o en funciones que en última instancia dependían de ella. Surgen desde esos momentos las contradicciones y paradojas propias que se producen cuando el PP se apropia del lenguaje y las estrategias “progresistas” para el desarrollo de sus propuestas (un ejemplo sería el caso de Vidal-Beneyto, director de la Bienal de Valencia, cuyas intenciones para con la Bienal son, en sus palabras, “democratizar la cultura”)

Podemos considerar que la gestión cultural de los últimos años en la Comunidad Valenciana se ha centrado principalmente en tres aspectos. Aspectos más cercanos a las industrias del turismo que a la creación de una infraestructura cultural operativa. (Las cifras invertidas en cultura en los últimos años no las hemos podido conseguir. Pau Rausell ha escrito algunos artículos en relación a las inversiones económicas realizadas y la rentabilidad de las mismas.

La creación de infraestructuras.
– La creación y exportación de la marca Made in Valencia.
– La realización de grandes celebraciones culturales.

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