Tecnología transparente

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es el mayor centro español dedicado a las prácticas emergentes, el de mayor presupuesto y apoyos y el que desde un principio mostraba toda la intención de integrarse en los nuevos diálogos internacionales en torno a esas prácticas que, entre otras peculiaridades, poseen las de ser cada vez más integradoras de todo tipo de estímulos sensoriales y más difusas en sus mecanismos de creación y distribución.

En la actualidad, presenta cinco exposiciones de muy diferente porte, pero que ayudan a hacerse una idea sobre por dónde pueden ir estas historias. Por ejemplo, Donkijote.org, un nombre no demasiado afortunado para una acción que tiene como protagonista a un burro sanchopancesco más que un jamelgo quijotesco.

Burro grande.
El proyecto, del italiano Cristian Bettini, resultó ganador del concurso Digital-LAB?09 y es tan sencillo como ingenioso: realizar tres recorridos por el agreste territorio asturiano caminando junto a un burro cargado de tecnología. Interacción a tres niveles: el encuentro con los lugareños, lo que puedan ir indicando los usuarios de Internet en la página homónima y una presencia física en LABoral, cuyo funcionamiento tiene algo de taller y de exposición. La parte de internet no funciona como podría, pero la interacción física me parece interesante. Primero porque supone empujar al museo hacia el mundo exterior, pero también porque lo verdaderamente chocante para la gente, no son el GPS o el portátil, sino? el burro. Aquí ya hay un primer apunte de algo que vendrá más adelante: esas tecnologías han llegado a un nivel de divulgación y uso que las transforma en transparentes.

Otra exposición es una fotográfica llamada Cambio climático. No es cosa de detenerse mucho: está bien como compromiso con el tema y muchas de las fotos seleccionadas son muy decentes. Más curiosa es una exposición de juegos alternativos en la Mediateca Expandida. Arcadia presenta un buen número de juegos de ordenador o consola que tratan de ser diferentes y se caracterizan más por sus ideas y peculiares estéticas que por sus altos valores de producción.

Se agradece que un colectivo como L.I.B.A. pueda presentar en una sala muy colateral del lugar una instalación como Desea, piensa, parpadea, bien pensada, hecha con poco dinero y resultona. El visitante entra en una habitación en penumbra y va de objeto a objeto, iluminados de forma secuencial, y ve dirigidos sus pasos por dicha secuencia, posiblemente aleatoria y que funciona muy bien en el «Piensa» y el «Parpadea», pero menos en el capítulo «Desea».

Pero la estrella de la oferta es claramente FeedForward. Esta exposición viene a ser la segunda parte de FeedBack, realizada hace poco más de dos años en el mismo lugar por la misma comisaria, , una gran experta en estas nuevas prácticas. Mientras la idea de la primera, la retroalimentación, era relativamente sencilla, FeedForward, es decir la «ante-alimentación» sería un concepto mucho más complejo.

Paul y su compañero de comisariado, , han echado mano de una gran y terrible referencia: El Ángel de la Historia tal y como lo describió un Walter Benjamin desesperado y al borde del suicidio en Port Bou, en relación a una obra de Paul Klee, Angelus Novus: «Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies».

Ante la catástrofe.
La enseñanza puede ser que lo único factible en nuestro transcurso hacia el futuro es mantener los ojos bien abiertos, aunque sea mirando esa pila de escombros que va acumulando ese viento que Benjamin bautizaba como el del progreso. Y quizás influir de alguna manera para que la catástrofe vaya ralentizándose.

Lo primero que llama la atención es la arquitectura. Ángel Borrego ha encontrado una solución simplemente genial: las salas han sido separadas por grandes marcos de madera industrial y tejido translúcido que permite intuir instalaciones lejanas sin interferir la relación con las más cercanas. La contaminación acústica se limita con campanas de proyección local. Sobre esta base se presentan 29 trabajos llenos de sentido. Tan llenos como que lo menos importante son los recursos tecnológicos sobre los que operan. De manera que el sentido vuelve a adquirir protagonismo frente al descubrimiento técnico.

Hay quien, como Margot Lovejoy, se toma el lema de la exposición de manera literal, pero aunque el resto de las piezas no lo compartan, prácticamente todas mantienen un tono altamente crítico. La instalación de Harwood, Wright y Yokokoji está dedicada a las guerras de coltán en África Central; Bárbara Fluxá practica la arqueología de nuestro inmediato pasado a través de un seat 127 abandonado en el río Nalón; Langlands+Bell, Nonny de la Peña y Peggy Weil, T+T o Stephanie Rothenberg utilizan técnicas de realidad virtual para tratar temas como Guantánamo o el Muro de Berlín; Daniel García Andujar utiliza el ordenador como una inmensa biblioteca de filosofía y pensamiento? FeedForward es una exposición de tesis sobre la contemporaneidad, y nada es más lógico que tratar la contemporaneidad en sus propios lenguajes. Esto no es física recreativa; es arte político.

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