¿Tiene arte la crisis?

M. Martínez García

Expasión

El dinero, que ha jugado históricamente un papel fundamental en el apoyo a la creación y la innovación, esgrimido como vía para dar soporte a un modelo, digamos, alternativo, pero destinado a grandes audiencias. A una propuesta artística –en el caso que nos ocupa– que pretende dar una vuelta de tuerca a la crisis económica, cuestionar y renovar el capitalismo.

Esa es, al menos, la pretensión del grupo de artistas que se acaba de reunir en . Con un nombre tan loco como ‘!’, las Naves del Matadero, la enorme dotación que poco a poco se va ganando para la Cultura en Legazpi, ha albergado la autodenominada “primera cumbre artística en torno a la crisis financiera”.

Su objetivo: deliberar sobre la situación internacional y los sistemas de intercambio monetario imperantes y redactar una declaración conjunta buscando revertir el estado de la economía mundial. A ello se dedicó el cuarteto participante: –el inspirador del encuentro–, Fran Ilich, Georg Zoche y Daniel García Andujar, que aprovecharon además la cita para presentar sus proyectos más recientes, en los que critican el sistema y sus promesas democráticas e igualitarias.

La ‘Declaración de Madrid’, el documento que ha ‘parido’ el colectivo, comienza con un enunciado de intenciones: “Si la crisis es global, la solución también ha de serlo”, reza, para referirse a continuación a las causas, los ‘barros’ que han traído estos ‘lodos’, un “sistema jerárquico y plutocrático” que pide a gritos su reemplazo.

El texto constata que la opción de una gobernanza ‘planetaria’ no ha ofrecido los resultados esperados y que la globalización no ha probado ser beneficiosa pero, sobre todo, que el mundo se mueve al son de los intereses de las corporaciones. Una situación que trocar en una sociedad en la que la tecnología, sobre todo la de la información, ha mutado los modos de pensar, de hacer y de producir y ha propiciado un replanteamiento de nuestra identidad y una profunda renovación en los tradicionales patrones de representación.

Por eso, y siempre desde el esfuerzo individual –en busca del bienestar común–, los principales cambios que estos artistas consideran necesarios son: en lo político, un Ejecutivo no subordinado a intereses particulares; en lo económico, el fin del dominio del dólar sin perder de vista que más de la mitad de las transacciones mundiales ocurren al margen del sistema, es decir, no pueden ser medidas en términos monetarios porque tienen que ver con otros condicionantes como el afecto.

Sobre estas cuestiones reflexionan Ilich, Zoche, Romano y García Andujar en sus obras para poner en entredicho las reglas del mercado universal. El primero lo hace a través del “país sin espacio geográfico” Transnational Republic; el segundo, como director de la entidad financiera virtual Space Bank. El barcelonés García Andújar discute, mediante la ironía y la utilización de estrategias de presentación de las nuevas tecnologías de la comunicación, las promesas democráticas e igualitarias y la voluntad de control que esconden detrás de su aparente transparencia.

Lo hace a través de Technologies to the people (1996), una empresa ficticia sin ánimo de lucro con la que pretende que el espectador tome conciencia de la realidad que le rodea y de los engaños de unas ofertas de libre elección que no son más que formas de control y desigualdad. Fran Ilich (Tijuana) tiene como meta financiar y generar bienes comunes bajo la lógica de la globalización y la informática con la convicción de que otro mundo es posible.

Mientras, Georg Zoche, cofundador de Transnational Republic, quiere llamar la atención sobre la moneda. zb>¿Cuál es el rol de las divisas en la globalización? ¿De qué manera se utilizan como herramientas políticas para ejercer el poder? Son algunos de sus cuestionamientos. Apuesta por la participación ciudadana y por un Banco Central de Repúblicas Transnacionales Unidas. Actualmente, la suya, presentada en las cumbres de la Unesco de Buenos Aires (2006) y Monterrey (2007), cuenta con 5.000 ciudadanos de un centenar de estados-naciones.

Y Gustavo Romano (Buenos Aires), se desenvuelve en diferentes disciplinas artísticas pero privilegia el proceso de su trabajo. Muchas de sus iniciativas generan múltiples versiones, se presentan en diversos estadios de elaboración y se ramifican e incluso entrecruzan en nuevos proyectos. De hecho, ‘Psychoeconomy!’ nace a partir de su banco de tiempo Time Notes. Con oficinas en Madrid, Vigo, Rostock, Berlín, Singapur, Munich, Buenos Aires, San José y México, esta ‘corporación’ ofrece la posibilidad de solicitar préstamos de instantes y reintegros de momentos perdidos.

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