El Capital. La mercancía.

Violencia invisible
Una coproducción de , Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, y el Museo de Arte Contemporáneo de Belgrado (MOCAB)
Artium, del 12 de septiembre de 2014 al 11 de enero de 2015
Comisarios: | |
Artistas: Kader Attia | Itziar Barrio | Ursula Biemann | Rossella Biscotti-Kevin Van Braak | Sarah Browne | Declan Clarke | István Csákány | Willie Doherty | Harun Farocki |Daniel García Andújar | Dejan Kaludjerović | Vladimir Miladinović | Locky Morris | Adrian Paci | Christodoulos Panayiotou | Garrett Phelan | Nikola Radić Lucati | María Ruido | Francesc Ruiz | Jonas Staal | Nedko Solakov | Zoran Todorović | Milica Tomić
Screening: Iratxe Jaio | Francisco Ruiz de Infante | Pepo Salazar | João Salaviza | Ferhat Özgür | Jesse Jones | Pavel Brăila

La mercancía es, en primer término, un objeto externo, una cosa apta para satisfacer necesidades humanas, de cualquier clase que ellas sean.

Karl Marx. El Capital (tomo 1, capítulo 1)

El Capital. La mercancía.

17 fotografías, impresión digital. 329 x 483 mm.

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El Capital. La mercancía. 2014

En pocas décadas Internet se ha extendido de forma prodigiosa llegando a tener un impacto profundo en el mundo laboral, el ocio y el conocimiento a nivel mundial. Pero no todo el contenido de las redes está al alcance del público en general. Existe una Internet profunda, una Internet invisible y hasta una Internet oscura que sólo está al alcance de unos pocos. Hay contenidos de Internet que no forman parte del Internet superficial, es decir, de las páginas indexadas por las redes de los motores de búsqueda de la red. Coexiste toda una colección de redes y tecnologías usadas para compartir información y contenidos digitales que está “distribuida” entre los distintos nodos y que trata de preservar el anonimato de las identidades de quienes intercambian dicha información, es decir, persiguen el anonimato del origen y el destino cuando se produce la transferencia de información. Redes superpuestas que pueden usar protocolos y puertos “no estándar” sobre la red subyacente y que operan aparte de las redes públicas sobre las que se montan, sus contenidos se mantienen inalcanzables para el público en general de la red subyacente (son privadas). Para acceder a estas redes y sus contenidos es necesaria cierta información adicional, la cual puede ser compartida por un grupo restringido de personas y se necesita ejecutar un sofware específico. Por esta dificultad de acceso los motores de búsqueda no suelen buscar en estas redes, permaneciendo sus contenidos invisibles para la mayoría de usuarios. Estas redes y tecnologías además de ocultar el origen y destino de la información deben también ocultar la identidad misma de los miembros de la red. Debido a la búsqueda del anonimato de la entidades comunicantes, es frecuente que este tipo de redes hagan un uso intensivo de algoritmos criptográficos. Por ejemplo, es frecuente que la información (tanto cuando está almacenada lista para ser compartida, como cuando está siendo transferida) esté cifrada para que si alguien captura algún dato sea difícil que lo interprete y además, si alguien pide rendir cuentas sobre el contenido, simplemente se niegue. Estas redes y tecnologías se preocupan de la protección de la privacidad persiguiendo el anonimato de las entidades que se comunican creando una especie de ‘zona de libre información’ donde cualquier tipo de restricción legal carece de sentido porque es inaplicable debido a que no se puede identificar ni el origen ni destino de las transferencias de información, a veces no se sabe el contenido de la misma o incluso si ha habido algún tipo de transferencia de esta. Por tanto no es posible ninguna forma de vigilancia o control.

 

Pero esta web underground también está asociada con todo tipo de actividades ilegales, disidentes, o para dar soporte a movimientos clandestinos. En uno de estos foros estuve infiltrado durante unas semanas tratando de comerciar con todo tipo de materiales ilegales sorteando a criminales, extorsionadores y una insultante prodigalidad de pederastas. Finalmente contacté con un funcionario que según él tenía “un papel en el proceso que se realiza desde que se interviene la droga hasta que se destruye”. El reclamo que llamó mi atención fue: “TOCHO COCAÍNA sin cortar 190 gr. por 5.000 €, ESPAÑA”. Según decía había robado algún brick de cocaína de 190 gr. sin cortar cuando se disponían a destruir la droga. Si nuestros negocios prosperaban, se comprometía a hacerse con algún ladrillo de 2 Kg. en cuestión de semanas. Todos los pagos, como es usual en estos negocios, se realizarían en Bitcoin en una transacción encriptada. Pronto llegaron las imágenes de la mercancía.

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